Arpa soy, instante soy

Epílogo

I
Los años no son siglos
instantes apenas
diálogo de esferas
litúrgicas
acompasado
(eco incesante de lo que fuimos)
que no me deja
que no me deja.
Y en la memoria
tú:
siempre
(un escarabajo sobre mi ventana
borda la vida).
II
Del unicornio a los besos
luego fue la ausencia metafísica de los cuerpos
en noches de luces renuentes a escucharme
quinqué a ciegas para alumbrar la angustia
y entre mis manos el cero disputándose
un espacio para asirse a la ventana, sin ti.
Me hice a la ilusión de quererte
entre líneas absurdas, esquivas, ubicuas.
No estaba tu voz
y mi voz hecha papeles sin palabras
no pudo regresarte.
No le alcanzaron ni las estaciones del tren
ni las despedidas ni el grito de tu nombre
cuando amanecía el día. No le alcanzaron.
Cerco de argumentos
y angustias justo en la brújula
de lo imposible, después de la luz
después de la bofetada
del Norte y el Sur.
III
Y cuando el silencio se hizo
esfera entre aplausos
oficio, empecinadamente opuesto a la palabra
yo me fui sobre las aguas con mi soledad
y mis dudas
recurrí a lo de siempre, a imaginarte
sobre mi boca en desenfreno.
Y el parque fue testigo
de cuánto me entregué a tu memoria
un paso, te hablo
dos, te escucho
corro en busca de paz, te siento.
Me acostumbré a lo de siempre.
Maldita sea.
Me acostumbré a tenerte, sin tenerte.
IV
Regresaré de este silencio
en mi memoria
alado el unicornio beberá de mi boca la palabra
regresaré
no habrá llanto
ni espectadores en el palco
no trascenderá el siglo ni tampoco el entuerto
muda me devolveré
al silencio.
 
 
 
 
Lázara Ávila es escritora

Lázara Ávila Fernández

Lázara Ávila es escritora, editora y profesora, con más de 20 libros publicados. Premio en el International Latino Book Awards (2023). Máster en Filología; fundadora de la revista Publica y Escribe, un espacio para la difusión y el aprendizaje literario y de Servicios Editoriales Pinar Publisher LLC.